Con bastante frecuencia se puede diagnosticar que muchas mujeres presentan infecciones urinarias repetidamente, con o sin la presencia de microhematuria, u otras cistitis secundarias vinculadas a radiaciones, cambios hormonales de la menopausia, neoplasias vesicales, alergias, etc.
Sin embargo, la indicación de antibióticos no permite la solución del problema porque estas patologías pueden sumarse a inflamaciones verticales crónicas y a la determinación de la existencia de contracciones no inhibidas de la vejiga que pueden o no estar asociadas a esfuerzos abdominales (tos, risa, levantamiento de un peso).
