La presunción de este tipo de incontinencia obliga a distinguir entre sus causas sensitivas y motoras. Entre las primeras el sedimento urinario patológico puede sugerir una infección aguda, pero la falta de resolución del problema cuando se establece el tratamiento antibiótico, o una rápida reaparición de síntomas sugiere que se debe profundizar los estudios.
No es infrecuente que se considere normal la presencia de microhematuria, pero ésta puede estar reflejando una inflamación vesical crónica. El estudio endoscópico vesical permite observar (en algunos casos confirmarlo con biopsia) formas específicas de cistitis, como la cistitis intersticial, de diagnóstico frecuente en países desarrollados, con una extensa literatura pero pocas veces diagnosticada en nuestro medio, seguramente, por no realizarse estudios minuciosos; otras cistitis secundarias a radiaciones, cambios hormonales de la menopausia, neoplasias vesicales, alergias, etc., también llegan a ser demostradas cuando se buscan a través de estudios protocolizados.
